El saldo comercial entre Argentina y Brasil mantuvo la tendencia negativa para nuestro país y en julio volvió a anotar un nuevo déficit, aunque se redujo respecto a hace un año, en momentos en que se agrava la situación diplomática entre ambos países.
En concreto, el saldo comercial en julio fue deficitario para Argentina en U$S 262 millones. Si bien fue menor que hace un año (-US$ 559 millones), se mantuvo la tendencia negativa y el período enero-julio se contrajo en US$ 1.255 millones, notoriamente menor al déficit observado en el mismo período de 2025 (-US$ 3.494 millones).
De acuerdo a los datos que se desprenden del último informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el comercio bilateral entre ambos países fue de US$ 2.569 millones, un 6,4% inferior interanual cuando había sido de US$ 2.746 millones.
Esto se dio como consecuencia de la tendencia bajista que registra el país en compras hacia Brasil. Las importaciones totalizaron US$ 1.416 millones (-13,9%), explicado por la disminución de vehículos de carretera, partes y accesorios de vehículos automotores, vehículos para transporte de mercadería y vehículos automotores de pasajeros.
En cambio, las exportaciones siguieron al alza y en julio se incrementaron 4,7% hasta los US$ 1.153 millones, encadenando el quinto mes consecutivo de suba, en donde el sector automotor explicó el crecimiento: vehículos automotores de pasajeros, vehículos automotores para transporte de mercadería y usos especiales se ubicaron en primer lugar, seguido por el aumento de polímeros de etileno en forma primaría y leche, crema de leche y lácteos.
Así, la Argentina se ubicó en el cuarto lugar entre los mayores proveedores de Brasil -detrás de China, Hong Kong y Macao (US$ 6.418 millones), Estados Unidos (US$ 4.276 millones) y Alemania (US$ 1.410 millones)- y tercera entre los principales compradores, detrás de China, Hong Kong y Macao (US$ 10.673 millones) y Estados Unidos (US$ 3.638 millones).
Los datos sobre comercio bilateral quedan de fondo, dado que la atención se centra en el conflicto diplomático en curso provocado por los agravios del presidente Javier Milei hacia su par, Luiz Inácio «Lula» da Silva.
Tras reiteradas declaraciones, el mandatario brasileño decidió degradar el vínculo diplomático con la Argentina al nivel de encargado de negocios y pretende que el Gobierno nacional también tome la misma decisión.
Se trata de una medida sin precedentes en la relación bilateral que sitúa la representación oficial en el escalón más bajo previsto por la Convención de Viena de 1961, justo antes de una ruptura total de relaciones.

