General Motors pondrá fin al esquema de suspensiones que mantuvo durante el último año en su planta de Alvear y retomará desde el 19 de agosto la producción durante las cuatro semanas completas del mes. Sin embargo, la jornada laboral se reducirá de nueve a seis horas diarias.
El nuevo régimen fue acordado entre la automotriz y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor -Smata- con el objetivo de sostener los puestos de trabajo y evitar nuevos despidos en un contexto de fuerte retracción de la industria automotriz.
Los empleados trabajarán seis horas por día, aunque recibirán una remuneración equivalente a siete horas. De esta manera, dejará de aplicarse la semana mensual de suspensión durante la cual los operarios percibían el 75% de sus salarios.
Hasta ahora, la planta funcionaba tres semanas al mes, con jornadas de nueve horas, y permanecía paralizada durante la cuarta semana. El nuevo acuerdo permitirá mantener una actividad continua, aunque con una carga horaria diaria menor.
La terminal automotriz comenzó a aplicar suspensiones periódicas a mediados de 2025 como consecuencia de la reducción de los volúmenes de producción y de una demanda interna inferior a los niveles históricos.
La compañía sostiene que la continuidad de las cuatro semanas permitirá mantener un volumen de producción estable para atender los compromisos de exportación, que se mantendrían en niveles similares a los del año pasado.
La planta había atravesado además una reducción de entre 600 y 800 trabajadores y había quedado dedicada exclusivamente a la fabricación de la Chevrolet Tracker después de que, a fines de 2023, se discontinuara la producción del Cruze.
La salida de ese modelo provocó una fuerte caída en la actividad de la terminal. En 2023 se fabricaron 40.587 vehículos, mientras que en 2024 la producción descendió a 24.179 unidades. Para 2025, las estimaciones del sector ubicaron el volumen en alrededor de 20.000 unidades.
A partir del 19 de agosto, las condiciones laborales serán las siguientes:
Esquema anterior: tres semanas de actividad por mes, una semana de suspensión, jornadas de nueve horas y pago del 75% del salario durante el período suspendido.
Nuevo esquema: cuatro semanas completas de trabajo, sin personal suspendido, jornadas de seis horas y remuneración equivalente a siete horas diarias.
Antes de la puesta en marcha del nuevo régimen, la planta permanecerá sin actividad entre el 10 y el 17 de agosto.
Aunque la eliminación de las suspensiones representa un alivio para los trabajadores, el acuerdo es recibido con cautela. La reducción horaria refleja las dificultades que todavía atraviesa la industria y aparece, por el momento, como una herramienta para preservar el empleo y evitar una nueva disminución del personal.

