La siderúrgica ArcelorMittal Acindar volverá a paralizar la semana que viene, durante cuatro días, la acería de su planta santafesina de Villa Constitución. La interrupción productiva, de acuerdo a lo que dijo la empresa, será desde el 16 al 19 de junio y es consecuencia de la persistente caída de la actividad industrial a la que provee.
La firma indicó que quiere evitar una mayor acumulación de stock. Es que sus ventas durante los primeros meses del año quedaran por debajo de las proyecciones. Así, entre enero y mayo tuvo un excedente de producción sin poder colocar en el mercado alrededor de 10.000 toneladas de acero.
A mediano plazo, y más allá del parate puntual, hay preocupación por la continuidad de los puestos laborales en el escenario de desplome de mercado interno y readecuación empresaria para sobrevivir al modelo económico libertario. El temor es que ese combo implique la necesidad de menos personal.
Vacaciones adelantadas, francos y suspensiones para 200 trabajadores
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Villa Constitución confirmó el nuevo cierre y estimó que podrían repetirse medidas similares en los próximos meses. «La realidad es que sobra acería para la cantidad que hay que producir», admitió el secretario adjunto del gremio, Manuel Casas. Las paradas de planta, agregó, son parte de un plan de ajuste para equilibrar los niveles de producción con la demanda. «Esto viene desde 2023, no es nuevo», añadió el secretario general del sindicato, Pablo González.
La nueva paralización abarca solo a la acería. Allí trabajan alrededor de 200 personas. Durante los cuatro días de inactividad, la empresa aplicará los mecanismos ya acordados con el gremio para estos casos: adelantamiento de vacaciones, francos compensatorios y, si es necesario, activación del esquema de suspensiones.
Actividad oxidada
La producción de acero se mantiene amesetada en un nivel 40% por debajo de los históricos hasta 2023, momento de inicio del Gobierno libertario. Ello es consecuencia, especialmente, de la retracción en el sector de la construcción y la desaceleración de la actividad industrial.
Para este año, Acindar proyecta producir unas 860.000 toneladas de acero, un volumen similar al de 2025. Es muy inferior a la 1,1 millón de toneladas que fabricaba antes de la actual crisis del mercado, y así y todo tiene que aplicar el freno a su acería.
La planta de Villa Constitución tiene una capacidad de producción de 140.000 toneladas mensuales.
Alternativas
Al retroceso de la actividad industrial se le suman, también como consecuencias de la línea económica oficial, la apertura indiscriminada, y hasta subsidiada, de importaciones. «El ingreso del acero chino está inundando el mercado entre lo poco que se vende. Entra de manera directa e indirecta, entra con vehículos y productos fabricados en China y el acero obviamente está incluido en esos productos», describió el titular de la UOM Villa Constitución.
El dirigente gremial apuntó a un intento de la empresa de sortear ese condicionante con otras direcciones del negocio. Dijo que intenta «exportar parte de su producción». Para eso, de acuerdo a lo que expuso González, tiene en carpeta inversiones y otras medidas. «Es mentira que la industria no se aggiornó para competir», remarcó el titular de la UOM.
¿Y los trabajadores?
El contexto económico y las adecuaciones corporativas no son inocuas: el impacto, en particular, es sobre los puestos laborales.
«Hoy tenemos mucha gente suspendida y contenida en sobreplantel», reconoció González sobre el peligro que se cierne sobre los trabajadores en Villa Constitución. No solo sobre los que trabajan en Acindar, sino los que lo hacen para la acería. El sindicato estima en unos 800 los empleados propios y 900 los que integran los planteles de las contratistas.
Además, como trabajos indirectos, se cuentan los que dependen de alrededor de 50 talleres locales que le proveen al complejo siderúrgico.

