Por Francisco Cuello Rosso, Bruno Ferrari, y Emilce Terré (BCR)
Las expectativas del mercado para el comercio exterior argentino mostraron una mejora sostenida a lo largo de 2026. De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA), en diciembre de 2025 se proyectaba para este año un superávit comercial de US$ 10.965 millones, mientras que en el relevamiento de agosto la estimación ascendió a US$ 25.034 millones.
La revisión responde tanto a una mejora en las expectativas de exportaciones como a una reducción de las importaciones proyectadas. Entre los relevamientos de diciembre y agosto, la estimación de exportaciones para 2026 pasó de US$ 91.407 millones a US$ 100.895 millones, mientras que las importaciones esperadas se redujeron de US$ 80.442 millones a US$ 75.861 millones. Como resultado, la proyección de superávit aumentó en más de US$ 14.000 millones durante ese período.
La proyección de saldo comercial externo para 2026 sería un récord histórico
La mejora en las expectativas para el comercio exterior cobra mayor relevancia al comparar la proyección actual con los resultados históricos. De concretarse la estimación de un superávit comercial de US$ 25.034 millones, el saldo de 2026 sería un récord histórico.
La proyección superaría los US$ 18.928 millones registrados en 2024, hasta ahora el valor más elevado de la historia, y se ubicaría aproximadamente 32% por encima de aquel resultado. Asimismo, más que duplicaría el superávit de US$ 11.320 millones registrado en 2025.
Vale destacar que, hasta el momento, el saldo comercial entre enero y julio de 2026 alcanza un resultado positivo de USD 16.079 millones, con exportaciones por USD 58.365 millones e importaciones por USD 42.286 millones. Es decir, el saldo acumulado ya supera ampliamente lo esperado por el REM-BCRA hacia abril de este año.
Las expectativas de inflación del mercado comienzan a converger con los datos observados
Durante los primeros meses de 2026, las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) se ubicaron por debajo de la inflación posteriormente informada por el INDEC. La mayor diferencia se observó en marzo, cuando la mediana del relevamiento proyectaba una variación mensual del 3,0%, mientras que el IPC registró un incremento del 3,6%.
A partir de abril, los desvíos comenzaron a reducirse. En dicho mes, el REM estimó una inflación del 2,6%, frente al 2,8% efectivo, mientras que en mayo y junio las proyecciones se ubicaron por encima del dato observado. En junio, la mediana esperaba una variación del 2,0%, frente a una inflación efectiva del 1,6%.
En julio, la diferencia volvió a ser acotada: el REM proyectaba una inflación mensual del 2,0%, mientras que el IPC finalmente registró una variación del 2,1%. Así, luego de los mayores desvíos observados durante los primeros meses del año, las expectativas comenzaron a mostrar una mayor proximidad con los registros efectivos.
Esta tendencia se profundizó en agosto. La inflación mensual se ubicó en 1,7%, coincidiendo con la estimación realizada previamente por el REM para ese mes. Además, el registro implicó una desaceleración respecto del 2,1% de julio y se ubicó en el nivel más bajo desde junio de 2025. Por primera vez en lo que va de 2026, la mediana del REM coincidió exactamente con la inflación mensual posteriormente observada.
A nivel internacional, el mercado laboral estadounidense mostró una mejora en agosto
El mercado laboral de Estados Unidos mostró una recuperación durante agosto, con la creación de 162.000 nuevos empleos no agrícolas, luego de los aumentos de 31.000 y 21.000 puestos registrados en junio y julio, respectivamente. Por su parte, la tasa de desempleo se mantuvo en 4,1%, mientras que la participación laboral aumentó de 61,4% a 61,6%.
La mejora en la creación de empleo volvió a mostrar la resiliencia del mercado laboral estadounidense y reforzó la atención sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal. En un contexto en el que la inflación continúa por encima del objetivo del organismo, la resiliencia del mercado laboral podría otorgar a la Reserva Federal un mayor margen para mantener una postura monetaria restrictiva, por lo que los próximos datos de empleo e inflación serán determinantes para la trayectoria de las tasas de interés.

