La Provincia tendrá acceso a un nuevo crédito externo luego del que el gobernador Maximiliano Pullaro promulgara la ley que lo habilita a tomar deuda por 50 millones de euros con la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), una institución financiera que brinda apoyo a proyectos de desarrollo y protección del ambiente.
La fondos se utilizarán para el financiamiento de un proyecto de mejora energética para edificios sostenibles e inclusivos, denominado plan MEESI, que recibirá fondos tanto de la AFD como del Green Climate Fund (GCF).
Así lo hicieron trascender los ministros Fabián Bastía y Gustavo Puccini, quienes mantuvieron reuniones en el palacio legislativo para “conocer en detalle los alcances del programa y cómo impactará en cada departamento de la provincia”.
En concreto, el objetivo del gobernador es “tomar el crédito para intervenir los dos aeropuertos internacionales, los hospitales Cullen de Santa Fe y Centenario de Rosario, además de establecimientos escolares de distintos puntos de la provincia”, según trascendió en ese encuentro realizado a principios de octubre.
La iniciativa contó con un amplio aval legislativo en ambas cámaras y, de acuerdo con lo expresado por el senador Armando Traferri, se trata de una “iniciativa que permitirá transformar el modo en que se diseñan y construyen los edificios públicos, promoviendo espacios más sostenibles, eficientes y preparados frente al cambio climático”.
Allí también se consignó que el programa se implementará en un total de 27 edificios de toda la provincia y que, en materia educativa, “alcanzará a establecimientos que concentran más de 16.500 alumnos”.
En síntesis, la iniciativa “prevé una disminución del 40 % en el consumo energético de los edificios intervenidos, mediante reformas de infraestructura, instalación de tecnología de bajo consumo y adecuación climática”.
Tasas bajas y plazos extensos
La administración de Pullaro se apoya en dos pilares para justificar este nuevo préstamo: las “buenas tasas y largos plazos” que puede ofrecer el convenio con la AFD, por un lado, y la “solidez institucional y financiera” de la provincia, por el otro.
Desde el plano legislativo no se opusieron mayores objeciones a estos argumentos, aunque sectores de la oposición advirtieron sobre el notorio aumento del endeudamiento en los últimos años. En la actualidad, la deuda provincial ronda los 500 millones de dólares, aunque continúa siendo una de las más bajas del país.
Sin embargo, en paralelo, el gobernador Pullaro acaba de tomar deuda por 800 millones de dólares, con una tasa de interés del 8 % anual, destinada a obras de infraestructura y gastos sociales y de seguridad.
Estas maniobras generan mayores reparos en la oposición, tanto por el elevado monto como por la escasa información sobre el destino de los fondos, y son interpretadas como una señal de alerta ante el riesgo de un crecimiento excesivo de la deuda en una provincia históricamente asociada al equilibrio fiscal.

