Los cortes de gas exponen la falta de obras y pegan de lleno en los costos y la producción de la industria

Especialistas coinciden en que la infraestructura de transporte actual es insuficiente para satisfacer la demanda

Joaquín Morosi/Noticias Argentinas

La profundización del desabastecimiento de gas en el país, ante la creciente demanda por las bajas temperaturas, expone la insuficiencia de la infraestructura actual para garantizar el suministro y la necesidad de obras.

El frío se siente con fuerza en el territorio nacional y el consumo de gas crece en los hogares, lo que tensiona el sistema de transporte y deriva en cortes preventivos sobre los contratos interrumpibles, tanto en las estaciones de servicio como en la industria.

La postal de cada año ante los fuertes descensos de temperatura se repite una vez más en el tercer invierno de la administración de Javier Milei a pesar de registrar récords de producción de gas natural.

Los 140 millones de metros cúbicos producidos a diario representan un máximo histórico para el país, pero no alcanzan a cubrir los picos de consumo invernal que llegan a superar los 180 millones de metros cúbicos diarios.

Más allá de la brecha entre producción y demanda, que se cubre con importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), el sistema colapsa por las limitaciones en la capacidad de transportar el gas a cada rincón del país, según sostuvieron los especialistas consultados por la Agencia Noticias Argentinas.

En este sentido, el ex subsecretario de Hidrocarburos Juan José Carbajales, sostuvo que “la restricción de transporte obedece a la falta de obras de ampliación y potenciación de la red de ductos troncales existente” y precisó: “No hay infraestructura de transporte para evacuar desde Vaca Muerta la cantidad de gas que requieren los 3 tipos de demanda: residencial (distribuidoras), eléctrica (Cammesa) e industrial”.

Por su parte, la ex secretaría de Energía y funcionaria por dos meses del gobierno libertario, Flavia Royon, aseguró que el país se encuentra “en récord de producción, pero todavía hay problemas porque la infraestructura no se terminó”, remarcando que “el transporte no alcanza y por eso hay cortes y tampoco lo solucionas con GNL”.

El Gasoducto Perito Moreno (GPM) aportó a reducir la importación de gas pero no alcanza para dar a basto a toda la demanda, ya que se necesitan obras complementarias. Al respecto, Carbajales señaló: “El Gobierno demoró un año en aprobar una Iniciativa Privada de TGS para incrementar en 14 MMm3/d la capacidad del GPM, por lo que no se llegó a este invierno y sí estará listo para el próximo”.

Sobre este aspecto, Royon aportó: “La obra de TGS va a solucionar mucho el año que viene lo que es el centro del país, capital y se va a bajar la necesidad de importación de GNL pero lo que va a quedar pendiente es resolver el norte”.

En relación a ese punto, explicó que el trabajo previsto “vuelve a repotenciar el primer tramo del GPM pero invalida el segundo tramo, por lo que sigue faltando un gasoducto que pueda subir más gas al norte del país y esa obra no está ni proyectada”.

Las provincias del norte argentino enfrentan un panorama crítico porque a la escasez de abastecimiento nacional se suma la decisión gubernamental de cortar todo tipo de ingreso de gas desde Bolivia, que anteriormente contribuía a sostener el suministro en los periodos de mayor demanda.

Al referirse a esta medida, Carbajales aseguró que “esto hizo que haya poco gas para el Noroeste Argentino (NOA), tanto para consumo a un productor de Vaca Muerta como directamente al distribuidor de la región”.

El sector más afectado por el faltante de gas es la industria. Se estima que hay entre 120 y 130 empresas con interrupciones del servicio en todo el país, siendo el foco más perjudicado las firmas radicadas en provincias norteñas.

La Unión Industrial de Tucumán (UIT) manifestó su «profunda preocupación por las restricciones» en el suministro de gas y advirtió que se trata de «una decisión que compromete la producción, el empleo y la competitividad de las economías regionales».

Ante la escasez del gas local, las industrias buscan asegurarse el suministro por vía del GNL pero ahí también se ven afectadas por la decisión gubernamental de que el costo de importación recaiga en forma completa sobre las empresas.

Al cuestionar esta medida, la Unión Industrial de Córdoba (UIC) planteó que “las empresas tienen que producir”, señalando que “no pueden convertirse, de un día para otro, en especialistas en licitaciones de GNL, contratos energéticos, penalidades y alternativas de abastecimiento dentro de un mercado técnico, regulado y complejo”.

Desde la UIT expusieron que “esta situación obliga a numerosas empresas a afrontar costos extraordinarios, llegando incluso a pagar por gas importado valores cercanos a los U$S27 por millón de BTU, mientras en otras regiones del país ese mismo insumo ronda los U$S3”.

Al analizar este panorama, Carbajales indicó que “conviven dos situaciones adversas para el complejo industrial: gas más caro y (las del NOA) ventana de corte por hasta 60 días”, afirmando que “muchas industrias deciden frenar la producción o volcarse a combustibles alternativos más caros (gasoil) y contaminantes (carbón)”.

Al plantear una posible salida para próximos inviernos, el ex funcionario consideró que “la solución estructural pasa por construir un nuevo gasoducto entre Neuquén (Tratayén) y Córdoba (La Carlota), el cual está en estudio por el sector privado, quien debe conseguir demanda y financiamiento”.

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