Por Marcelo Di Bari/Tiempo
En una contundente respuesta a los problemas de morosidad de individuos en el sistema financiero, que según datos oficiales abarcan a 5,9 millones de personas, el Banco Central colgó en su página web una serie de consejos y recomendaciones para tener en cuenta antes de solicitar un préstamo personal.
En la publicación se explica a los ciudadanos que “comparar el costo financiero total, las tasas de interés, los plazos y las condiciones de pago permite evaluar mejor las alternativas disponibles”.
Con un espíritu plenamente didáctico, que pretende ilustrar a quienes se acercan a una entidad financiera, el texto señala que “un préstamo personal es un crédito de dinero que implica el compromiso de devolverlo en cuotas bajo ciertas condiciones. Antes de contratarlo, es clave comparar opciones y entender todos los costos”.
En ese propósito se recomienda comparar las propuestas de cada entidad, considerando la tasa de interés (fija o variable), el costo financiero total, la cantidad de cuotas y las comisiones que surjan de la operación. También sugiere que antes de firmar el contrato se revisen las obligaciones y derechos: “Verificá que se detallen condiciones del préstamo, tasas y comisiones, formas de pago y qué sucede si hay demora en el pago de las cuotas”.
Los tips detallados en la página web del organismo van en la senda de profundizar la educación financiera de la población, un término en el que las huestes libertarias insistieron profusamente en los últimos dos años y medio, al punto tal de proponerla como asignatura en los colegios primarios.
Solución insuficiente del Banco Central a un problema grave
La audaz jugada del BCRA es una fuerte respuesta al crecimiento que experimentó la cantidad de créditos impagos otorgados por entidades financieras al sector privado. Según el último Informe sobre Bancos de la entidad, la cifra se quintuplicó en un año y medio: pasó de 1,5% en octubre de 2024 a 7,6% en junio último. En el caso de los créditos a familias, en particular, el índice de incumplimientos pasó de 2,5% a 12,8%. Los números, que sólo tienen parangón con la traumática crisis de 2001, son todavía más elevados en fintech y otros proveedores no bancarios, como cooperativas o tarjetas de cadenas de supermercados y electrodomésticos.
En el gobierno consideran que no es necesaria una intervención en el tema. El presidente Javier Milei dijo que a la gente que tomó préstamos “nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse”. Tampoco vinculó la situación con la falta de ingresos, las paritarias pisadas, la licuación de las jubilaciones y la precarización de los empleos. Por el contrario, consideró que muchos se convirtieron en morosos porque usaron tarjetas de crédito en la compra de televisores para ver el Mundial de fútbol y luego, decepcionados porque la Selección argentina no obtuvo el campeonato, dejaron de pagar las cuotas.
Sobre la tasa de interés anual que cobran algunas entidades, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que “si están cobrando tasas de 400 y 700%, obviamente que son abusivas”, pero que “hoy no hay nada que les impida a ellos hacerlo”. Por eso lo calificó como un “tema entre privados”.

